Reformar piso para alquilar: lo que mira un inquilino
Un piso para alquilar no se reforma como el que vas a habitar tú. No se trata de hacerlo a tu gusto, sino de que se alquile rápido y dé pocos problemas durante años. Y lo que mira un inquilino en la visita es siempre lo mismo, por este orden: el baño, la cocina, la luz que entra y el estado de suelos y paredes.
Lo que sí merece la pena: un baño sin humedades, una cocina con muebles enteros y electrodomésticos que funcionen, paredes lisas pintadas de blanco, suelo en buen estado y, sobre todo, instalaciones que no den averías: tuberías que no gotean y un cuadro eléctrico con sus protecciones. Cada avería en un piso alquilado es una llamada, un desplazamiento y una factura.
Lo que no suele compensar: materiales caros que el inquilino no va a cuidar como tú y acabados que se estropean con el uso. En un piso de alquiler gana lo resistente y neutro.
Reformar piso antiguo: lo que hay que mirar primero
Reformar piso pequeño: distribución y luz
En un piso pequeño la reforma que más vale es la que gana espacio sin ganar metros. Unir la cocina con el salón, si el tabique no es de carga, convierte dos estancias justas en una amplia y luminosa, y es lo que más se alquila ahora. Cambiar la bañera por una ducha hace lo mismo en el baño. Y sustituir puertas que abren hacia dentro por correderas recupera superficie útil en cada habitación.
La luz es lo segundo: paredes y techos blancos, un suelo continuo y claro en todo el piso y puntos de luz suficientes. Un piso pequeño con suelo continuo parece bastante mayor que el mismo piso con tres suelos distintos.
Lo que no conviene es llenarlo de obra: tirar y levantar tabiques para ganar medio metro aquí y perderlo allá sale caro y no se nota en el alquiler. Con una o dos decisiones de distribución bien dadas, basta.
Reformar piso con poco dinero: qué abarata de verdad
Lo que de verdad abarata una reforma no es elegir el azulejo más barato: es no tocar lo que no hace falta tocar, y hacer de una vez lo que sí. Mantener los aparatos del baño y la cocina donde están ahorra romper suelo y rehacer desagües. Colocar el suelo nuevo sobre el antiguo, cuando está nivelado, ahorra la demolición y el escombro. Pintar en vez de alicatar donde no hay agua ahorra mano de obra. Y hacer el baño y la cocina a la vez, en lugar de uno este año y otro el que viene, ahorra permisos, contenedor y desplazamientos.
Lo que no conviene recortar: las instalaciones. Dejar una tubería de plomo o un cuadro eléctrico viejo es pagar la avería después, con el inquilino dentro. Y un presupuesto cerrado por partidas es la mejor forma de no gastar de más: puedes quitar lo que no compensa antes de empezar. Cómo leerlo está en qué debe incluir un presupuesto de reforma.
Precio reformar piso: qué lo decide de verdad
El precio de reformar un piso lo deciden, por orden, el estado de las instalaciones (si hay que rehacer electricidad y fontanería, es la partida mayor y la que menos se ve), cuántas estancias húmedas se tocan (baño y cocina concentran la mayor parte del coste), si se cambia la distribución (tirar o levantar tabiques) y los acabados que se elijan.
Los metros influyen menos de lo que parece: un piso grande donde solo se pinta y se cambia el suelo cuesta menos que uno pequeño donde se rehacen baño, cocina e instalaciones. Por eso dos pisos del mismo tamaño pueden tener presupuestos que no se parecen en nada. Para un piso de alquiler, el orden razonable es: instalaciones primero, baño y cocina segundo, suelos y pintura tercero. Si vas a hacerlo todo, está explicado en reforma integral de vivienda en Alcalá de Henares.
Reformar por partes o hacer la reforma integral de un piso
Si el piso necesita baño, cocina, instalaciones y suelos, hacerlo todo de una vez sale mejor que ir por partes: los oficios entran en el orden correcto (está contado en en qué orden entran los gremios), no se rompe dos veces lo mismo y el piso está vacío una sola temporada.
Ir por partes tiene sentido cuando solo se puede intervenir entre inquilinos, o cuando las instalaciones están bien y lo que falla son acabados concretos. En ese caso conviene decidir pensando en lo que vendrá después: no poner un suelo nuevo si pronto hay que abrirlo para cambiar las tuberías.
Si la vivienda está en la Comunidad de Madrid o en Guadalajara y la obra mejora el aislamiento o la eficiencia, mira antes ayudas para reformar tu vivienda: algunas se pueden pedir también para pisos que se alquilan.
Preguntas sobre reformar un piso
¿Cuánto cuesta reformar un piso entero?
Lo decide el estado de las instalaciones, cuántas estancias húmedas se tocan y si cambia la distribución, mucho más que los metros. Dos pisos iguales pueden tener presupuestos muy distintos. Nosotros lo cerramos por escrito después de la visita, partida por partida.
¿Qué es reformar un piso y en qué se diferencia de una reforma integral de una casa?
Reformar un piso puede ser desde pintar y cambiar el suelo hasta rehacerlo entero. La reforma integral es esto último: instalaciones, baños, cocina, suelos, carpintería y pintura de una vez. En una casa se añade lo que un piso no tiene: cubierta, fachada, patio y, a veces, la acometida de agua y luz.
¿Cómo financiar una reforma integral?
Lo habitual es ahorro, un préstamo personal o ampliar la hipoteca si la hay; el banco pide un presupuesto cerrado y por partidas, que es el que te damos. Si la obra mejora la eficiencia energética, puede haber deducción en la renta y ayudas públicas.
¿Qué se reforma primero en un piso de alquiler: baño, cocina o suelos?
Las instalaciones, aunque no se vean, y después el baño y la cocina, que es lo que decide la visita del inquilino. Suelos y pintura van al final porque se hacen encima de todo lo demás.
Si quieres que veamos el piso
Si el piso está en Alcalá de Henares o en el Corredor del Henares, vamos a verlo y te decimos qué merece la pena tocar y qué no, con el presupuesto cerrado por escrito y por partidas, para que decidas con números. Escríbenos desde contacto o por WhatsApp al 677 080 902, de lunes a viernes de 9 a 14 h y de 15:30 a 20 h.